Cuatro habitaciones más, su propia puerta de entrada y una pared en común con Mas Bleu. Cuando un grupo supera las seis habitaciones, aquí duerme el resto.
El Pavillon comparte una pared con Mas Bleu y nada más. Su propia entrada, su propia escalera, su propia calma.
Esa separación es precisamente la clave. Quienes lo añaden suelen resolver un problema concreto: abuelos que prefieren no subir la escalera principal, una segunda familia que quiere su propio baño por la mañana, una boda con más invitados que camas, o un equipo de trabajo que necesita alojar a las dos personas que llegaron un día antes.
Toda la vida social queda en Mas Bleu. Allí se come, se nada y se termina la velada en la sala de juegos. Después, cada uno vuelve por su propia puerta.
La mayoría de las reservas no lo necesitan, y se lo diremos con franqueza si creemos que la suya tampoco. Cuando hace falta, marca la diferencia entre un grupo cómodo y un grupo apretado.
Los nombres de las habitaciones y la configuración de las camas se confirmarán con las fotografías. Díganos quién duerme dónde y le proponemos la distribución antes de reservar.
Las fotografías del Pavillon están aún por hacer. Estas imágenes muestran el lugar que ocuparán.
Envíenos sus fechas y cuántos son. Le diremos con franqueza si Mas Bleu por sí solo basta, y le presupuestamos ambas opciones para que pueda decidir.